La cibercartografía tiene diferentes canales de comunicación guiados por marcos de cognición
y de análisis, esto es, el como las personas interactúan entre sí y con su entorno territorial.
En la interacción entre actores y su territorio la cibercartografía puede actuar como estructura
integradora del conocimiento geo-espacial (empírico y científico) y como un proceso por el
cual puede ser retroalimentado, organizado, entendido y utilizado. La cibercartografía puede
utilizarse como instrumento de gestión basado en el conocimiento geo-espacial de la sociedad,
para comunicar sus necesidades y alcanzar consensos en procesos de generación de políticas públicas.
Los atlas cibercartográficos son artefactos que son usados como ejemplos del paradigma de la comunicación que está emergiendo en cibercartografía. Basados en la investigación de grupos multidisciplinarios, el CentroGeo ha producido siete atlas como respuesta a las necesidades de diferentes ambientes, varios de los cuales han sido exitosamente integrados a la política, toma de decisiones o contextos educativos.